Salió el sol, aún en días aciagos
3 millones de toneladas de contaminantes atmosféricos al año en la ZMVM
Publicado en Jan 18 2010

Durante las dos primeras semanas que van 2010, ha hecho un frío poco visto en la historia de la capital del país. En el resto de México: alza de precios, desempleo, decenas de muertos al día por la “guerra contra el narcotráfico”, todo mundo tiene tos o ya de perdida gripa, la influenza AH1 N1 podría mutar y con ello fortalecerse el virus, en fin. La única muy buena noticia que hemos recibido es que mañana se terminan la primera quincena del año; es decir que mañana pagan; que mañana es viernes; que hoy en el Distrito Federal salió el sol después de días aciagos grises, nublados, lluviosos, de intenso frío. Sin otro particular ni colectivo, estos días han sido infaustos.

De acuerdo con datos de la Comisión Ambiental Metropolitana (CAM), al año se generan en el Valle de México cerca de 3 millones de toneladas de contaminantes atmosféricos; además, cada año se presentan 5 mil casos nuevos de asma en niños y se registran en promedio 110 mil casos de admisiones hospitalarias por padecimientos respiratorios y cardiovasculares

Es preciso en este momento enfocarnos al tema que va de lo que se mencionan líneas arriba y que guarda relación con este espacio.

Jueves 7 de enero de 2010, el periódico Reforma (www.reforma.com) –diario de circulación nacional- apunta una nota de la sección Ciudad:

“Mejoran Calidad del Aire”, acusa el titular de la nota, luego el balazo indica: El valle de México alcanzó en 2009, la cifra récord de 185 días limpios; es decir, dentro de la norma de salud ambiental.

Desde que el entonces DDF empezó a monitorear la contaminación atmosférica, en 1988, ésta es la primera ocasión en que se logra que más de la mitad de los días del año estén en los parámetros de calidad de aire bueno, libre de altas concentraciones de ozono y de partículas suspendidas menores a 10 micras, contaminantes más persistentes en el Valle de México.

Es decir, estimado lector, el sol salió para los capitalinos, aún, en días aciagos. Lo anterior, no es producto de la casualidad, se debe sin duda a que instancias gubernamentales como la Comisión Ambiental Metropolitana y la Secretaría del Medio Ambiente del DF, están trabajando.

No se trata de un tema menor, ignoro la etapa de estudiantes que habrán tenido quienes esto leen, pero eran los primeros años de la década de los 90 cuando yo vi al ex “decano” de la información, Jacobo Zabludovsky, decir con ese plañidero pero emocionante tono que como canto de la serpiente encantaba: se suspenderán clases y actividades al aire libre en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) porque se han rebasado los índices (…) Yo llamé a mis amigos y con enorme regocijo, entonces, corroboré: yo vivía en esa zona y “¡mañana no hay clases!”.

Más de 15 años después, casi 20, vaya, volvimos a respirar en una atmósfera que resulta más propicia para mantener la salud a flote.

Los titulares de las instancias arriba citadas: César Reyna, secretario técnico de la Comisión Ambiental Metropolitana (CAM) y Martha Delgado, Secretaria del Medio Ambiente del DF, respectivamente, adjudicaron esta buena noticia a la correcta aplicación de las 7 medidas ambientales que entraron en vigor en julio de 2008.

Entre las medidas destaca el Hoy No Circula sabatino, la restricción para la circulación de autos foráneos de lunes a viernes de las 5:00 a las 11:00 horas, el ajuste al criterio para obtener el holograma Cero (el cual se otorga sólo a vehículos con menos de 8 años de antigüedad), entre otras.

Agregaron que también han influido significativamente las medidas instrumentadas desde 1990 con el Programa Integral Contra la Contaminación Atmosférica (PICCA), y los Programas para Mejorar la Calidad del Aire del Valle de México (Proaire) 1995-2000 y 2002-2010.

De acuerdo con Gabriela Niño, consultora ambiental del CTS México las altas concentraciones de Ozono, Partículas móviles, Óxidos de Nitrógeno, Monóxido de Carbono y Dióxido de azufre, afectan directamente a la salud propiciando el desarrollo temprano de enfermedades respiratorias crónicas, irritación ocular, de nariz y garganta; tos, dificultad y dolor durante la respiración profunda, opresión en el pecho, malestar general, debilidad, náusea y dolor de cabeza.

Además, señala la experta -cuya tesis de maestría por la Universidad Nacional Autónoma de México se titula: -El mecanismo de Desarrollo Limpio, una alternativa ambiental para Mexico, dos casos de estudio- que los contaminantes del aire reaccionan activamente con los materiales expuestos a la intemperie, producen oxidación de metales y envejecimiento prematuro de materiales, lo que causa severos daños al follaje de algunas variedades de plantas y en otras reduce significativamente su crecimiento afectando directamente a la conservación y desarrollo de los ecosistemas existentes. De ahí, señala Niño, se desprende la importancia de que la ZMVM registre esos niveles, ya que se traduce en beneficios directos para la salud de los habitantes de esta región y sobre todo de los grupos más vulnerables: niños y ancianos.

Una estricta aplicación de medidas que coadyuven a la mejora de la salud, del medio ambiente, que mitiguen emisiones contaminantes, siempre, retribuirá en buenas noticias. Gracias a ello, podemos decir que aún en días aciagos, salió el sol.